Lo que cuesta de verdad un mes en el sur de Tenerife
Al margen del alquiler, un desglose honesto, línea a línea, para una o dos personas viviendo con normalidad en la costa sur.
Sin contar el alquiler, dos personas viviendo con normalidad en el sur de Tenerife —cocinando casi todas las noches, comiendo fuera un par de veces por semana y con un coche de alquiler pequeño— deberían presupuestar en torno a 900 o 1.300 euros al mes. Lo que más mueve esa cifra es el coche y la frecuencia con la que se come fuera.
La compra
Mercadona e HiperDino son los dos supermercados que usa la mayoría de los residentes; Lidl y Alcampo están en los pueblos grandes. Los precios son en general los de la península, con los productos importados algo más caros y el producto local —plátanos, tomates, papas, aguacates, pescado— bastante más barato.
Lo mejor son los mercadillos del agricultor semanales. El de Arona está en Valle San Lorenzo, abierto viernes y sábado de 08:00 a 14:00 con aparcamiento gratuito. San Miguel de Abona abre miércoles, sábado y domingo; Granadilla, sábado y domingo desde las 07:00; Adeje, sábado y domingo.
Suministros
La luz sale barata porque no hay que calentar nada y el aire acondicionado apenas se usa entre octubre y abril. El agua es la partida que sorprende: en Canarias se desala, así que cuesta más por metro cúbico que en la península. La fibra es la tercera factura y normalmente la más previsible.
Moverse
Un coche de alquiler pequeño con tarifa mensual es la solución habitual y, en el sur, casi imprescindible. El transporte público lo lleva TITSA, cuya red desde el intercambiador de Los Cristianos es buena —la línea exprés a Santa Cruz, guaguas frecuentes al aeropuerto y a Costa Adeje—, pero los bordes residenciales están mal servidos. Palm-Mar tiene ocho guaguas al día y nada después de las cuatro de la tarde.
Comer fuera
Lo que dejas de pagar
La calefacción, sobre todo. Y el pequeño gasto compensatorio de un invierno del norte: los taxis bajo la lluvia, la lámpara de fototerapia, el vuelo a algún sitio cálido en febrero. Para mucha gente que pasa aquí el invierno, la cuenta honesta queda más cerca del empate de lo que parece al principio.